Algunos propietarios solicitan un aval bancario antes de alquilar una vivienda para contar con una garantía adicional frente a determinados incumplimientos. Para el inquilino, conseguirlo requiere solicitarlo a una entidad financiera y demostrar que puede hacer frente a sus obligaciones.

Conocer el proceso previamente puede facilitar la operación.

¿Quién solicita el aval?

Normalmente es el inquilino quien acude al banco para solicitarlo.

La entidad estudiará su solvencia antes de decidir si acepta la operación. Para ello puede analizar sus ingresos, estabilidad laboral, endeudamiento, patrimonio y otros datos económicos.

La documentación exigida dependerá de cada banco y de las características del solicitante.

¿Qué documentos pueden pedir?

Entre los documentos que pueden solicitarse están las nóminas, contrato de trabajo, declaración de la renta, extractos bancarios o información sobre otros préstamos.

Los trabajadores autónomos pueden tener que aportar documentación fiscal y contable adicional.

Preparar estos documentos con antelación puede agilizar el estudio.

¿Hay que aportar dinero?

En algunos casos, el banco puede solicitar una contragarantía.

Por ejemplo, puede exigir mantener una determinada cantidad bloqueada mientras el aval esté vigente.

Esto significa que el inquilino debe valorar no solo si consigue el aval, sino también cuánto dinero tendrá inmovilizado.

¿Cuánto cuesta?

El banco puede aplicar diferentes comisiones por el estudio, formalización o mantenimiento del aval.

Antes de aceptarlo, es recomendable solicitar información detallada sobre todos los costes y comprobar cuándo podrá cancelarse.

¿Qué debe cubrir?

El aval debería especificar claramente qué obligaciones garantiza, cuál es el importe máximo y durante cuánto tiempo estará vigente.

También hay que recordar que, en los alquileres de vivienda habitual, existen límites legales respecto a las garantías adicionales que puede exigir el arrendador.

¿Qué sucede si se utiliza?

Si el propietario reclama al banco una cantidad cubierta por el aval y la entidad paga, posteriormente puede reclamar ese importe al inquilino.

Por tanto, el aval no elimina la deuda del arrendatario: simplemente proporciona al propietario una garantía adicional.

En VDV Inmobiliaria recomendamos revisar las condiciones del aval y del contrato de alquiler antes de firmar. Comparar opciones y conocer de antemano sus costes permite afrontar el arrendamiento con mayor seguridad y evitar complicaciones posteriores.

Cómo solicitar un aval bancario para alquilar una vivienda sin complicaciones

Navegación de la entrada